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Endurece la vigilancia de las transferencias bancarias; expertos advierten afectaciones económicas, mayor control migratorio y riesgo de operaciones clandestinas
La nueva orden ejecutiva firmada por Trump ordena reforzar la vigilancia sobre transferencias internacionales de bajo monto. EFE/S. Corum
El endurecimiento de los controles financieros impulsado por el presidente de Donald Trump sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos a México encendió las alertas entre especialistas, quienes advierten que la medida podría afectar directamente a millones de hogares que dependen de esos recursos para subsistir.
La nueva orden ejecutiva firmada por el mandatario ordena reforzar la vigilancia sobre transferencias internacionales de bajo monto, especialmente remesas, con el argumento de combatir delitos como lavado de dinero, narcotráfico, trata de personas y financiamiento al terrorismo.
El documento señala que las remesas han sido usadas en algunos casos para facilitar operaciones de grupos criminales, incluidos cárteles ligados al tráfico de fentanilo. También advierte sobre riesgos por el acceso de migrantes sin estatus legal a servicios financieros, créditos y productos bancarios.
Incluye medidas de “debida diligencia reforzada” para que bancos y entidades financieras puedan pedir información adicional sobre el estatus migratorio y permisos de trabajo de ciertos clientes ante sospechas de fraude, evasión de sanciones o actividades ilícitas.
El Departamento del Tesoro deberá emitir en un plazo de 60 días nuevas directrices para alertar a las instituciones financieras sobre las operaciones consideradas de riesgo, incluyendo transferencias fragmentadas para evitar reportes regulatorios, uso de empresas fantasma y pagos “fuera de libros”.
Otro de los puntos que ha generado preocupación entre especialistas es la revisión de documentos utilizados por migrantes para abrir cuentas bancarias.
Para Eduardo González, internacionalista del Tec de Monterrey, la medida combina el combate al lavado de dinero con una mayor vigilancia sobre los migrantes y las remesas que envían a sus países.
Advirtió que las remesas podrían migrar a canales informales por temor de los migrantes a ser identificados por autoridades estadounidenses. “No dejarían de enviar dinero, pero sí podrían recurrir a mecanismos fuera del sistema financiero tradicional, dificultando incluso el rastreo oficial de esos recursos”.
Consideró que, hasta ahora, no existen pruebas contundentes que demuestren que las remesas enviadas por migrantes estén siendo utilizadas de manera sistemática para el lavado de dinero. “El promedio de cada envío ronda entre 280 y 320 dólares mensuales por familia. Pensar que mediante esos montos dispersos entre millones de hogares se pueden lavar miles de millones de dólares resulta poco probable”.
La preocupación también alcanza el impacto social y económico en México. Para Israel Macías, economista de la Universidad Panamericana, endurecer los controles pone en riesgo ingresos clave para más de cuatro millones de hogares. “Son recursos que sostienen alimentación, educación, vivienda y gastos básicos. Cualquier restricción golpea a las familias receptoras”.
Añadió que la medida podría agravar la desaceleración de las remesas hacia México. Según el Banco de México, en 2025 cayeron 4.6% anual: el país captó 61 mil 791 millones de dólares, frente a los 64 mil 746 millones de 2024, con lo que se rompió una racha de 11 años de crecimiento consecutivo.
Los especialistas coincidieron en que el tema no puede quedar fuera de la agenda bilateral entre México y Estados Unidos.
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