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Más allá de rankings y cifras, estos comerciales prueban que el Super Bowl es mucho más que un partido
El Super Bowl es destacado por sus icónicos comerciales que se transmiten e cada edición. UNSPLASH / GLENN CARSTENS-PETERS / ESPECIAL / NFL
El Super Bowl no solo es el evento deportivo más visto del año en Estados Unidos; también es el escenario publicitario más codiciado del mundo. Cada edición reúne anuncios millonarios que compiten por algo más que ventas: buscan quedarse en la memoria colectiva. A lo largo de los años, algunos comerciales lograron trascender el partido y convertirse en auténticos hitos de la cultura popular.
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El punto de partida obligado es “1984” de Apple, transmitido durante el Super Bowl XVIII. Dirigido por Ridley Scott, el anuncio presentó la computadora Macintosh con una narrativa inspirada en la novela de George Orwell. Con apenas un minuto al aire, Apple cambió para siempre la forma de hacer publicidad en el Super Bowl, demostrando que un comercial podía ser cine, mensaje y provocación al mismo tiempo.
Otro clásico eterno es Coca-Cola con “Hey Kid, Catch!” (1980), protagonizado por el legendario jugador Joe Greene. El gesto del deportista regalando su camiseta a un niño consolidó uno de los anuncios más emotivos de la historia y reforzó la idea de que el Super Bowl también era un espacio para contar historias humanas.
Durante los años noventa, el humor y la repetición marcaron época. Budweiser dejó huella con anuncios como “Frogs” (1995) y, más tarde, “Whassup?” (1999), cuya frase se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió la televisión y se instaló en el lenguaje cotidiano.
En la era moderna, algunos comerciales apostaron por la nostalgia y la emoción. Volkswagen logró un impacto global con “The Force” (2011), donde un niño disfrazado de Darth Vader protagonizó uno de los anuncios más compartidos de la historia. Poco después, Budweiser volvió a emocionar con “Puppy Love” (2014), reforzando la tradición de la marca de apelar a vínculos afectivos más allá del producto.
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La simplicidad también encontró su lugar entre producciones multimillonarias. Google sorprendió con “Parisian Love” (2010), una historia de amor contada únicamente a través de búsquedas, demostrando que un concepto sólido puede competir sin grandes efectos especiales.
Por su parte, Snickers consolidó una de las campañas más exitosas del Super Bowl con “You’re Not You When You’re Hungry”, inaugurada en 2010 con Betty White, y que se extendió durante años como referencia obligada del humor publicitario.
Más allá de rankings y cifras, estos comerciales prueban que el Super Bowl es mucho más que un partido: es una vitrina donde la creatividad publicitaria alcanza su máxima expresión.
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