Leonardo Páez: ¿La fiesta en paz?

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Estamos muy contentos, y no es para menos. Después de las recientes visitas de los ilustres oidores taurinos de la Europa –franceses en este caso–, quienes pudieron confirmar que los nativos de por acá no sólo tenemos alma, sino que también caminamos verticales, tuvieron además la gentileza de explicarnos con pelos y señales los añejos antecedentes de la tauromaquia y su valiosa vinculación con figuras de la mitología del viejo continente, así como la progresiva asimilación de sus reglas por algunos oriundos de estas tierras, antes devotos y vasallos de unos dioses y señores de por acá, y después de otros dioses y señores de por allá, pues está escrito en el libro de los tiempos que unos cuantos están hechos para mandar y otros muchos para obedecer.



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