Un fanático antisemita fuera del radar de la policía

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Un “crimen brutal” y una “vergüenza para el país”. Así definió este jueves el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, el atentado que costó el miércoles la vida a dos personas y estuvo cerca de causar una matanza en una sinagoga de la ciudad de Halle, en el este del país. Confrontado con la violencia mortal del extremismo de derechas y el antisemitismo, el ministro prometió una guerra sin cuartel contra ellos y aseguró que el Gobierno hará todo lo que esté a su alcance para que la comunidad judía pueda vivir sin miedo. “La Alemania de hoy sigue y seguirá ligada al compromiso del ‘nunca más’ marcado tras la derrota del nazismo, en 1945”, añadió.

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