Las heridas del 19S que perduran dos años después

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Las vidas de las familias Vergara, Martínez y Jurado cambiaron por completo tras el sismo de 2017 que dejó 369 muertos y más de 7.000 heridos en todo México. La tragedia los une, al igual que el sentimiento de injusticia. Denuncian haber sido víctimas de la corrupción, el abandono y la desorganización de las administraciones públicas. Los Vergara siguen viviendo con miedo a que un nuevo temblor destroce lo que queda de su hogar a orillas del volcán Popocatépetl. Su municipio, Ecatzingo, fue el más golpeado por el sismo en el Estado de México: el 64 % de las viviendas fueron destruidas. La familia Martínez sigue esperando recuperar su casa en Ciudad de México y poder dejar de vivir a la intemperie. El edificio en el que vivían es uno de los 12.253 que requirieron ser rehabilitados o reconstruidos tras el temblor. De ellos, las obras solo han terminado en el 1,6% de los casos. Mientras, la familia Jurado todavía espera a que se haga justicia tras la muerte de su hija de siete años en el derrumbe del colegio Rébsamen, al sur de la ciudad. El desplome de esta escuela fue uno de los casos que más conmocionó al país tras el temblor. 26 personas murieron, –19 de ellas menores de edad– y su directora, que estuvo en búsqueda y captura durante año y medio, fue finalmente detenida en mayo, acusada de homicidio. Cuando se cumplen dos años del mayor terremoto que sacudió a México en 32 años, EL PAÍS cuenta la historia de estas tres familias. Son solo tres de entre los 12 millones de afectados que dejó el desastre.

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