El abuso del móvil también contamina

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El consumo de energía de acciones cotidianas pasa inadvertido. La invisibilidad de la infraestructura necesaria para operar con los móviles, las tabletas, los ordenadores o los servicios en la nube hacen que se menosprecie el inmenso uso de recursos que hay detrás. No se nota de forma directa en la factura de la luz, pero los fabricantes y proveedores de los servicios tienen que recurrir a un enorme caudal energético para que el usuario disfrute de la nueva era digital. El simple visionado de un vídeo durante 10 minutos equivale al consumo de un móvil durante 10 días, cinco horas sin parar de escribir y enviar correos con un documento adjunto de un mega o encender un horno de 2.000 vatios a máxima potencia durante cinco minutos.

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