El día que el juez brasileño Moro defraudó a sus amigos

0
115

El antiguo juez Sergio Moro, 47 años, está acostumbrado a oír a miles de gargantas corear su nombre como un héroe en manifestaciones en las que pasean enormes muñecos con su cara disfrazados de Superman. Fue una escena frecuente en las grandes protestas callejeras para echar a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff del poder. Y se repitió a finales de mayo en una concentración de bolsonaristas frente al Congreso, en Brasilia. Moro, el juez que se embarcó en la cruzada de acabar con cinco siglos de impunidad para los poderosos de Brasil, entendió pronto que para abordar semejante empeño era esencial tener a la opinión pública de su lado. Y la ha tenido durante años. Pero esta semana su carrera ha sufrido un duro golpe que no le ha derribado (por el momento) pero sí ha erosionado mucho su credibilidad. Ahora las dudas han aflorado también entre quienes siguieron defendiendo su imparcialidad cuando aceptó ser ministro de Justicia tras haber condenado al expresidente izquierdista Lula da Silva a nueve años de cárcel por corrupción y cercenado así sus aspiraciones electorales.

Seguir leyendo.



Enlace original de la notícia

Comente con Facebook