Nosos

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En una librería de Atenas, a la sombra de un sol de siglos, el remanso de una voz callada como murmullo de pétalos. Hablaba de Borges y de la injusticia con la que no pocos advenedizos han obviado su obra y mancillado su leyenda; hablaba de Borges y de un raro amor que la une a él desde el callado instante en que un hombre ciego le pidió que le leyera en voz alta unos párrafos secretos y que juntos intentasen aprender a leer el antiguo idioma anglosajón de las leyendas de pieles incurtidas. María Kodama habla como tinta que pinta con brocha de pelo largo los caracteres como siluetas de árboles negros y habla con un susurro amable y entrañable que ya nada tienen que ver con la imagen impostada de quien fue severamente criticada por el celo con el que resguarda hasta el día de hoy el inexplicable laberinto de mantener a Jorge Luis Borges con vida, a 33 años exactos de su partida.

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