¿Se impondrá la cerrazón después de todas las consultas?

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En la semana que culminó, se llevaron a cabo distintos foros, en varios estados de la República, resultado de un acuerdo entre el Conacyt y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico para consultar a la comunidad científica y de divulgadores de la ciencia sobre “Humanidades, Ciencia y Tecnología en México: presente y futuro”.

Por razones por mí desconocidas fui invitado como ponente al Estado de Chiapas, no a la CDMX ni a Baja California, donde los dos últimos años estuve colaborando en los proyectos de Comunicación Pública de la Ciencia (CPC) del Centro de Nanociencias y Nanotecnología y el Observatorio Astronómico Nacional de la UNAM, pero también con las áreas de comunicación del Cicese, de la UABC, del Ceart y del Museo El Caracol.

En mi participación en la mesa de “apropiación” expuse la necesidad de que se impulsen, desarrollen y apoyen áreas de CPC en institutos y centros de investigación científica, que no se reduzcan tan sólo compartir con la sociedad los descubrimientos e investigaciones científicas, que son muy importantes, sino invitar también al público -estudiantil principalmente- a visitar los laboratorios, darles a conocer la instrumentación que se utiliza en la investigación; organizar talleres, conversatorios, conferencias y festivales de la ciencia; vincularse con el sectores educativo, productivo y de gobierno; desarrollar discursos históricos de las disciplinas y de los personajes que algún impacto tuvieron con la cultura científica.

Tuve la agradable sorpresa -y mi deseo de compartirla con mis lectores de El Vigía-que el relator de la mesa, Dr. Rolando Riley, comentó que mis propuestas surgieron de mi estancia en “la tierra prometida del Dr. Ísita: Ensenada, Baja California”, significando con ello que el esfuerzo que hemos hecho la UNAM, Cicese, UABC, Ceart y Museo El Caracol en Ensenada trascendió de una frontera a la otra.

Otro punto que abordé fue mi objeción al concepto “apropiación”. ¿Por qué existiendo algo tan simple, concreto, con trascendencia académica e histórica como Comunicación de la Ciencia, el Conacyt de la última década nos impuso a todos, sin consulta con la comunidad de divulgadores de la ciencia y periodistas científicos?

El Dr. Riley expuso que, a su juicio, el término “apropiación” se trataba de una moda. Yo pienso que además de moda, fue una reacción de falsa competencia entre comunicadores de la ciencia y filósofos de la ciencia de la UNAM, que hoy cobran bríos con la nueva administración “humanista” del Conacyt. Yo seguiré sosteniendo (con hechos, evidencias) que la ciencia es la más humana de las humanidades ¿por qué seguir poniéndole fronteras, apellidos, cotos a la ciencia: exactas, naturales, duras, vs. sociales, ¿artificiales? ¿blandas?

¿Habrá obstinación por imponer la ya muy rechazada iniciativa de Ley de Ciencia después de todas estas consultas a nivel nacional? No lo recomiendo, el sector ciencia de la nueva administración federal perdería una importante credibilidad con una comunidad básica, si se quiere llevar a cabo una transformación real de la ciencia, la educación y la cultura.

*Comunicación de la Ciencia UNAM-Ensenada

risita@dgdc.unam.mx
 





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