Las voces y los ecos

0
83

En las redes y los medios mexicanos el discurso de odio por el actual Gobierno, sus integrantes y cada una de sus acciones es un espectáculo cotidiano. Parte de este encono, cómo dudarlo, proviene de miembros, simpatizantes y clientelas de anteriores Gobiernos y de los grupos políticos que se vieron desplazados del poder tras las elecciones federales del año pasado. Es abucheo automático, digamos. Otra parte procede de quienes, visceralmente y al margen de los hechos, sienten antipatía por el presidente y sus adeptos y por cualquier tufo político diferente del que acostumbran, y se dedican a replicar fake news sin ningún pudor (“¿Ya vieron que están implantando la educación socialista?”). Pero no toda la crítica es odio ni todo el desacuerdo es complot. Existe, finalmente, una parte más, y no es la menor: la de quienes, desde razonamientos y posiciones distintas de las del Gobierno, revisan cada día las noticias y se sienten intranquilos o directamente irritados por el rumbo que está tomando la administración.

Seguir leyendo.



Enlace original de la notícia

Comente con Facebook